#mensajessinremitente

MOST RECENT

Quizá entonces, después de despedirte de algunas personas entiendes que no todas las que ya no están debieron irse. Que, a veces, nos pueden las ganas de ser más y nos sobran reproches que no conducen a ningún lugar en el que queramos estar. Pero eso lo descubres tarde, y lo sientes mucho, cuando ya se han mudado la piel en busca de un nuevo vuelo cerca del cielo pero lejos del destino de Ícaro. Quizá entonces, te acuerdas de tus innecesarias dudas, de la exigencia de un guión de película, porque hay miradas que ni el alcohol puede hacerte olvidar. Quizá entonces, aprendas de tus cicatrices para que dejen de doler. Que para perseguir tus sueños no debes atar cuerdas sino tender manos. Que la valentía se mide en latidos, que el futuro se escribe en besos que versen.

No existen errores,sólo pasos previos. 📸: @isaacbreezyphoto
📷: @isaacbreezyportraits
📃:#mensajessinremitente

No se equivocó
aquella vez
que apostó todo
a unos ojos sinceros
con labios compartidos.
No se equivocó
aquella vez
que quiso creer
que el amor se hace insistiendo,
como un experimento
sin razón
ni corazón.
No se equivocó
aquella vez
que tuvo un demonio
en sus manos
y no cerró el puño
para darle un beso.
Se equivocó
esa vez
que quiso creer
en las segundas oportunidades
de personas vacías.
Entonces, esa vez,
probó el sabor
del fuego
en sus lágrimas
por creer en las cenizas.
Apostó a creer,
sin más,
y ahí está el error,
enamorarse del cactus
no es el problema,
lo es creer que no volverá
a hacerte daño.
Los pequeños detalles
siempre inclinaran la balanza,
sólo hay que saber sentirlos
cuando no logras verlos.

A veces no te reconoces
delante del espejo,
y ni te imaginas
lo que puedes hacer sentir
con lo que escondes
debajo de la piel.
Tu insensatez te ha hecho
probar tus lágrimas,
pero te equivocas
si crees que eso
es una debilidad.
Esa pizca de locura,
de no pensar en el mañana
el vive ahora o calla para siempre,
es el rugido que tiene eco
en las personas que te rodean.
Y aunque dudes de tu caos,
no estas hecha para la vida corriente.
Vivir de verdad tiene el precio del dolor,
pero la recompensa infinita
de adentrarte en personas
prohibidas
y habitar en lugares
inalcanzables.
La locura forma parte del juego
si no la pierdes,
ganas.
Nunca lo olvides.
Has convertido tu imaginación,
en realidad,
ya te quedan pocos niveles
pese a todas las barreras
que has tenido que derribar.
.
.
.
.
.
.
.
.
#Lyrics #Mensajessinremitente #Purple #Mandala #Madness

El pasado que escuece es presente. No sé gran cosa de los boomerangs pero me recuerdan a ciertas personas: la dimensión de algo que se te va de las manos y que, sorprendentemente, vuelve. Como si nada hubiese ocurrido, como si su ausencia no hubiese sido morder las cenizas y sonreírle al fuego. Las millones de cosas que le ocurren a cada persona cuando la distancia es protagonista y las pocas que le han ocurrido en realidad cuando sus miradas se vuelven a encontrar. Es cierto que mirar hacia otro lado es rechazar agua en el desierto, aunque también has sobrevivido a ese camino con sed. No hay una respuesta universal para qué hacer en esas situaciones, aunque me parece irresistible pensar que si los boomerangs siempre vuelven, puedes elegir también cuando dejarlos pasar.

A veces no te reconoces
delante del espejo,
y ni te imaginas
lo que puedes hacer sentir
con lo que escondes
debajo de la piel.
Tu insensatez te ha hecho
probar tus lagrimas,
pero te equivocas
si crees que eso
es una debilidad.
Esa pizca de locura
de no pensar en el mañana,
el vive ahora o calla para siempre,
es el rugido que tiene eco
en las personas que te rodean.
Y aunque dudes de tu caos,
no estás hecha para la vida corriente.
Vivir de verdad tiene el precio del dolor,
pero la recompensa infinita
de adentrarte en personas
prohibidas
y habitar en lugares
inalcanzables.
La locura forma parte del juego,
si no la pierdes,
ganas.
Nunca lo olvides.
Has convertido tu imaginación
en realidad,
ya te quedan pocos niveles
pese a todas las barreras
que has tenido que
derribar.

Entre despedidas y portazos, puntos finales que no se suspenden, existen bocanadas de aire fresco que dan sentido al puzle que formamos. Entre la idea recurrente de no intentarlo, de seguir siendo ceniza en cada incendio, aparece el fuego para advertirte que no hay errores,
sólo pasos previos. Entre las idas y venidas, esperando un tren que no llegará, se apagan las opciones de ser luz en otros viajes, otros lugares, con otras personas. Entre la vez que te quedaste cuando debiste marcharte, hay un día que te debe una noche inolvidable. Entre el segundo exacto tras estallar una risa, y su sonrisa permanente, no hay nada comparable ni otra elección mejor que guardar en la caja negra de tu memoria.
La vida va más allá de lo que vemos; es lo que sentimos, lo que anhelamos, lo que imaginamos, lo que queremos. Y cuando podamos ver nuestro mundo en la palma de la mano se trata de no cerrarla sino de saber cómo conservarlo.

Es más díficil de explicar que de entender, como la delgada línea que separa las personas que te salvan y las que te curan. Supongo que no todo el mundo puede estar a esa altura, al vértigo le gusta jugar a engañarnos. Las cosas importantes pueden cambiar muy deprisa en poco tiempo. Entonces se te escapan de las manos sonrisas que te guiñaban un ojo, y empiezan a arder cada uno de los planes trazados en espaldas desnudas que guardaban más ilusiones que secretos. El futuro siempre se esconde en rincones oscuros y aparece cuando alguien le acerca luz. Tenemos la estúpida manía de terminarlo todo como si lo que quisimos una vez ya no valiese para nada. Como si romperlo todo fuese la mejor opción, amputando sentimientos que nos pintaron la felicidad en la puerta por si algún día nos perdíamos al volver a casa. Entre miedos y dudas, la tentación del fuego, en qué lado de la línea te escondes tú.

A veces sigues sintiendo el camino
aunque ya no te duelan los pies.
Verás, los recuerdos están hechos
de errores que te dejan huella,
y los aciertos del sabor de seguir;
sin mirar atrás, de intentarlo como
si el corazón pudiese seguir respirando
por todas sus grietas
cuando intentan destruirlo.
Tenemos más noches en la cabeza
que arrugas en la piel,
y eso siempre será un síntoma
de seguir vivos.
Hay que relamerse de las intenciones
prohibidas,
mirarle a los ojos al desastre
para darle el último beso.
Hay alguien ahí fuera
que no te ha fallado,
y aunque en tu cabeza
resuene el 'todavía',
debes saber que en las mejores historias
no sale nadie con heridas,
porque ya venían con las cicatrices
puestas de casa.
A veces las rosas mudan sus pétalos
pero siguen cortando igual.

Con el paso del tiempo empiezas a ver las personas diferentes, quizá tal como son, quizá tal como eres. Puede que tardemos más de la cuenta en saber echar de menos a alguien. Porque de todas las personas que pasaron por nuestra vida, muchas no se quedaron. Sin embargo, nuestros mejores ríos de tinta bañan esos pies que ya no caminan por nuestra playa. Es un hábito perseguir a quien se va, dando la espalda a quien te espera. Supongo que los gatos negros no se cruzan por casualidad. Que las puertas sólo se cierran si alguien las empuja. Que los para siempre de verdad no se escriben nunca.
Con el paso del tiempo acabas por entender que quien vale la pena es quien se queda para quitártela. Sin esperar nada cambio. Simplemente porque forma parte de ti. Y esa es la única verdad, los que apuestan por ti cuando crees que no te queda.

Es extraño las veces que nos equivocamos sin importarnos el porqué mientras ganemos el ahora. Aunque las mejores cosas siempre estan por llegar, dicen. Eso es lo que más envidio de ella, que es incapaz de asumir sus fallos. Simplemente, salta, avanza y crece. Sin mirar atrás, como si de donde venimos no importara lo más mínimo para llegar al destino. Posee la capacidad de habitar en personas con la confianza de que no romperá nada. Nunca la he visto rendirse así que nunca la han vencido. Supongo que tardamos demasiado tiempo en aprender de las personas que realmente valen la pena. Conviertiéndonos, hasta que confíamos, en un papel arrugado que esconde palabras bellísimas. Arrepintiéndonos sorprendentemente de un pasado con más luces que sombras. Es díficil hablar en silencios pero ella los entiende, es más fácil así, hay palabras que mueren en la lengua por personas que viven en los labios. No sé, supongo que lo único que quería decir es que ella no es única, que todos tenemos a alguien así al lado, que te agarra de la mano en los momentos sin fe. Que te aparta las piedras del camino, que te mira a los ojos y te promete que todo irá bien. Así que no hay otra solución que seguir, y todo irá bien porque esa clase de persona no miente y cumple todo lo que promete.

Apareciste con la mirada
de no haber roto un plato
en todas tus vidas
pero con la sonrisa de haber matado
los miedos a cientos de cobardes.
Tenías las manos temblando
de quien no sabe dejar de jugar
a pillarse los dedos.
La ludopatía no sólo
se cobra monedas.
Respirabas en ganas
como las de un maremoto
para hundir a este mundo apagado
y salir a flote.
La realidad siempre supera a la ficción
cuando sabes que velas soplar
para hacer cumplir la imaginación.
Verás, ya conoces de sobra
los días grises,
que las piedras forman parte del camino,
que los escudos no sirven para nada
bueno.
Así que te recomiendo
que sigas decidiendo
por ti,
y que vuelvas cuando quieras,
quizá queda algo de ese verano
en nosotros.
Somos los únicos peces en el mar
con memoria suficiente
para recordar
cómo se consigue
sonreírle al miedo.

Inténtalo, porque las mejores cosas ocurren cuando arriesgas, cuando desafías al destino buscando lo que realmente quieres y no lo que perdiste. Inténtalo, porque la última palabra, como la bala, siempre será tuya, porque las personas de verdad tienden a esconderse en este mundo de mentira. Inténtalo, porque la felicidad te espera en una esquina con la mejor de sus sonrisas, porque la vida es un instante y su esencia son los pequeños detalles. Inténtalo, porque no hay camino que aguarde aventuras sin piedras, porque la luz está contigo y la suerte de tu lado.
Hazlo, porque todo es posible menos aquello que no intentas.

Y quizá tengan razón; esos que dirigen con corbatas ajustadas, que trazan las líneas rojas, que mueven los hilos, que dicen saber el camino correcto. Los que quieren que estudiemos lo suficiente como para no saber demasiado.
Y quizá tengan razón; los de la vida larga, sorpresas las justas, las reglas incontables y la triste aritmética en el corazón.
Pero por un momento, imaginemos que no; que el alma es tan blanca como nuestra.
Porque quizá nos queda un minuto, un día, un año: aunque lo único seguro es que tenemos una vida.
Y es que sólo hay una cosa peor que arrepentirse: no poder volver atrás.
Nacer para morir o para vivir. Que no te silencien la voz los que no quieren que des el puñetazo encima de la mesa. La imaginación sólo duele cuando no puedes convertirla en realidad.
Te espero al final del túnel.

No creo en todo lo que existe, sin embargo, te convertiste, por arte de magia, en una de esas escasas personas que hacen que exista todo lo que quiero. Pero somos ley de vida, todo se acaba. Y, es que, con el tiempo nos hemos hecho adultos aunque vivamos como niños. He crecido en otras manos, besando labios con heridas que parecían las mías. Mira, he odidado mi cama y las nubes negras que amenazaban traer tu risa de vuelta. Porque sé que cuánto más cerca estás, más lejos de quedarnos. He descubierto lo que hay después de ti y me ha dejado con sed, pero prometo dar el paso definitivo: sin vuelta atrás a las idas y venidas. Mañana me dejo llevar, huyendo de esto, lejos de ti, pero esta noche de viejas historias, de batallas perdidas me la guardo en el recuerdo, lejos del alcance del olvido.

Tenías la ilusión en los ojos
de un niño que aguarda
a abrir su regalo,
cada día.
Es fácil acostumbrarse
a una sonrisa imborrable,
como a un largo verano,
como al eterno recuerdo
del beso de tu madre
en la frente.
Mi paz era tu guerra
por desarmar los miedos
para poder relamernos
nuestras viejas heridas.
Pero coincide que cada vez
que estamos cerca
algo explota,
somos un pequeño campo de minas
al que le han crecido flores.
Después de ti, no he dejado
de pensar cuánto duran
las cosas que no acaban.
Porque, reconozco, que por un momento
creía que te había olvidado.
Que mi ventana con vistas
no eran a ti,
pero alguien que se queda
por dentro de la piel,
no se va en un cierto tiempo
ni con simples besos.
Esa clase de personas
anidan en tu felicidad
para recordarle al olvido
que hay un escalón más.
Quizá por eso no me tomo
nada en serio,
porque adivino la macabra broma
del final.

Most Popular Instagram Hashtags