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Revista Ojo  Revista de espíritu joven | Periodismo, arte, cultura digital y creatividad | Caracas - Venezuela

http://revistaojo.com/2017/06/23/el-dia-de-la-frustracion/

#Editorial: Créannos cuando les decimos que para todos los que conformamos el equipo periodístico de @RevistaOJO no habría habido nada más plácido, cómodo y confortable que haber seguido siendo lo que fuimos desde el principio: una publicación cultural. Crean también que ninguno de nosotros hubiera podido dormir en paz si lo hubiésemos seguido siendo mientras Venezuela atraviesa una de sus horas más oscuras. Si algo ha caracterizado a este medio es haber buscado siempre estar a la altura de las circunstancias. Y las actuales, críticas como pocas veces en nuestra historia, demandan de nosotros un compromiso aún mayor. Llevamos más de 80 días en la calle narrando las protestas. Hemos recibido bombas y perdigones, tragado gas y estado en situaciones de peligro; se nos ha llegado a amenazar con un Tribunal Militar por contar (y sostener) la verdad sobre el asesinato de Juan Pablo Pernalete (comprobado luego por la Fiscalía); la PNB nos ha roto máscaras y dado golpes, e intentado incluso robarnos los teléfonos. Pero aquí seguimos. No nos vamos a callar ni vamos a ver para otro lado. Al revés, vamos a abrir aún más este 'OJO': a partir de hoy, comenzaremos por este medio a transmitir en vivo. Modesta y rústicamente, sin los recursos y equipos técnicos de las grandes televisoras, pero con toda la ética, la libertad y las ganas de contar lo que pasa que a ellas les falta. A partir de ahora cuando a tu teléfono llegué la notificación de que "@RevistaOJO ha iniciado una transmisión en directo" es porque algo urgente está pasando y te lo vamos a mostrar en vivo y sin censura. Es un esfuerzo grande que hacemos como parte de nuestra continua apuesta por Venezuela. De ti solo pedimos que corras la voz y ayudes a que otros estén informados. Nos vemos en la calle.

#Crónica , por: @eaa1717

Una diputada que llora desesperada porque no sabe qué más hacer. Un hombre que cuenta que en su último cumpleaños sentó a sus hijos y les pidió entre lágrimas un solo regalo: que se fueran ya de Venezuela porque no le ve solución a la crisis. Un vigilante que sostiene en alto la tuerca que le dispararon yendo al trabajo y enseña una quemada por bomba lacrimógena en el brazo. Un anciano con la cara llena de Maalox que se pregunta cuándo en la vida él iba a pensar que a sus setenta y tantos le iba a tocar vivir algo así. Miles de manifestantes que otra vez no pudieron pasar de Chacaito y tuvieron que tragar litros de gas tóxico. Una fotoperiodista que es herida por una lacrimógena disparada a discreción. Dos muchachas bonitas que en la Plaza Altamira lamentan en voz alta que teniendo Venezuela tantos años les tocara ser jóvenes precisamente en estos. Una señora que lleva más de ochenta días sin trabajar, entregada a la lucha, y ahora se pregunta si hizo lo correcto o no. Un encapuchado que no entiende por qué si fueron los ‘pures’ los que trajeron esta desgracia al país, no están por lo menos acompañándolos a bajar al Distribuidor. Un niño de diez o menos años que jugaba a ser un héroe encapuchado y ahora llora porque cree que en un descuido le tomaron una foto donde se le vio la cara. Un diputado al que en la mañana una bomba le quema el antebrazo y le fractura un dedo, y en la tarde solo recibe reproches. Unos encapuchados que no bajan a ‘guerrear’ porque son las 4 de la tarde y ni siquiera han desayunado. El Vicepresidente de un poder público que se ha jugado la vida marchando y ahora recibe insultos. Una vida de 22 años que es segada a mansalva. Esas son algunas de las estampas que dejó el día 83 de protesta, día de la frustración.

Como el San Antonio de Flaubert, los manifestantes están viviendo de una única certeza asediada por mil dudas. Que no se puede dejar la calle. Que si se enfría perderemos todo. Que esto es ahora o nunca. Eso lo dicen y repiten todos. Es el dogma, el artículo de fe invariable en todas las versiones del credo opositor. [Puedes leer el texto completo en nuestra web. Link en bio]

#Análisis, por @JuanSanoja: Los videos hielan la sangre. Las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro no llevaban ni una semana cuando Freddy Bernal y Aristóbulo Istúriz salieron a decir barbaridades en una concentración oficialista en el centro de Caracas. Con ademanes de chivo que más mea, de macho alfa cuatriboleado, dos hijos de Chávez, arropados por el poder, lanzaron sendas advertencias. “Nosotros estamos apegados a la Constitución, pero si llegara el momento de que cada hombre y cada mujer de este país tuviera que agarrar una kalashnikov para defender la patria de Bolívar estoy seguro de que estaríamos dispuestos a hacerlo”, dijo Bernal desgañitándose, sin advertir cuánta contradicción albergaba su discurso. El profesor Istúriz no pudo ser menos imprudente y, cual hermano mayor malcriado, lanzó otra amenaza en pleno arrebato: “Después que no chillen, que no estén diciendo ‘Derechos Humanos’. Se están convirtiendo en unos provocadores de crímenes. Lo que están buscando en la calle es un muerto, un muerto que justifique la injerencia en Venezuela”. Castigo del cuerpo, la lengua de Aristóbulo predijo no sólo lo que ocurriría ese día –Jairo Ortiz sería el primer fallecido en protestas–, sino la estampa lúgubre que tendrían las venideras manifestaciones. “Vamos a hacer todo el esfuerzo necesario para no caer en provocaciones, pero eso no quiere decir que no caigamos, podemos caer en provocaciones también. No debemos caer, pero llega un momento en el que o caes o eres pendejo”, sentenció Istúriz hacia el final de su colérica intervención. Casi tres meses y un centenar de muertos después, vaya usted a saber en qué provocación cayó el chavismo, pero lo cierto es que han cambiado el gas del bueno por el plomo parejo. Al asesinato de Fabián Urbina se le suma hoy el de David Vallenilla (22 años), un homicidio a quemarropa.

#Editorial: Hay noticias que retratan con precisión una época. Y la designación de Benavides Torres como Jefe del Gobierno de Distrito Capital es una de ellas. Es también del tipo de noticias que se tienen que dar con la nariz tapada y conteniendo la náusea, pero ahí vamos. Tras ser destituido como Comandante General de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) luego de que por lo menos tres de sus subordinados fueran captados disparando armas de fuego de frente contra manifestantes, dejando un saldo de siete heridos y un menor de edad asesinado, el dictador en funciones lo premió con un nuevo cargo: Jefe del Gobierno de Distrito Capital. Es un carguito menor, nacido de la arbitrariedad (fue creado cuando Antonio Ledezma ganó la Alcaldía Mayor de Caracas y el chavismo, siempre respetuoso de la democracia, decidió entonces ponerles a los caraqueños otro jefe nombrado por el “dedo de Chávez”, que para ese entonces hasta propiedades curativas parece que tenía), pero en el que se maneja una partida más o menos importante de recursos (la Hacienda Pública de Distrito Capital, las multas y tasas por uso de bienes y servicios), se administran (¿con qué criterio?) bienes patrimoniales, se contratan (insértese aquí la palabra sobornos) obras públicas y se recaudan (léase aquí la palabra foco de corrupción) impuestos; es decir, que Benavides va a estar cómodo. Es la recompensa que recibe por convertir a la GNB en un cuerpo hamponil y criminal.  Tras casi un año al frente (lo cumplía en julio) su gran legado son las imágenes de efectivos de la GNB atracando a civiles y disparando a mansalva contra adolescentes. En democracia, lo esperaría el banquillo de los acusados de algún tribunal. En revolución lo aguarda un carguito que resuelve. Porque el crimen, cuando es gobierno, sí paga. Y bien.

#Obituario: Cuenta la leyenda que fue una de las grandes obsesiones (y frustraciones) de Pedro Estrada, aquel policía elegante y cruel, implacable y frío, cuyo nombre estremecía de miedo a Venezuela. Dicen que hasta el último día que estuvo al frente de la Seguridad Nacional, Estrada se devanó los sesos intentando dar con aquel misterioso personaje que apodaban Santos Yorme, responsable de que se siguieran editando, publicando y repartiendo los órganos informativos del Partido Comunista. Y aunque Don Pedro decomisó imprentas y multígrafos, infiltró agentes en reuniones, allanó ‘conchas’, repartió sobornos, ofreció recompensas, y secuestró y torturó a compañeros suyos, aunque hizo todo lo que tuvo a su alcance para capturarlo, nunca pudo dar con él. Siempre, en alguna esquina, en alguna plaza del centro, en cualquier lugar de Caracas, aparecía, para su desgracia, algún ejemplar de ‘Tribuna Popular’ que le recordaba que por ahí había un hombre obstinado, que no se arredraba, y que en las condiciones más precarias escribía y publicaba contra la dictadura. Ese hombre, que en realidad se llamaba Pompeyo Márquez, murió en la madrugada de hoy a los 95 años. Y lo hizo, tal y como vivió siempre: con las botas puestas. Primero comunista, después guerrillero, luego socialista y finalmente socialdemócrata, fue, por encima de todo, un hombre que se jugó la vida por sus ideas, y eso es siempre admirable. Fue, también, un tenaz articulista, que se valió de la palabra escrita para exponer sus ideas. “La lucha unida –escribió en su última columna, publicada hace tres días en ‘Tal Cual’– dirigida por un valiente equipo fogueado en la lucha es lo único que puede poner fin a la dictadura militar. El pueblo venezolano ha dado pruebas de su coraje y de su amor a la libertad, y estos dos valores servirán de escudo para derrocar a la minúscula cúpula que hoy asesina, tortura y desprecia el voto, en una hora tan menguada como nos ha tocado vivir. Hay que insuflar confianza en la fuerza de un pueblo unido para conquistar la democracia y la libertad”. Y así será, guerrero. Descansa en paz.

#Opinión, por: @emmarincon:

Casi un centenar de muertos, ¿cuál es la cifra que indica el cambio de estrategia? La frustración es agobiante y va llegando el momento de decir: ¡ya basta! Y no de violencia o de represión, pues está claro que eso el gobierno no va a escucharlo: si no le han dolido las docenas de menores de edad asesinados con disparos al pecho, la cabeza y el rostro, no creo que vayan a dolerle otros cien u otros mil más.

Lo del lunes en Caracas fue superlativo en nivel de crueldad y de oscurantismo. Ya las almas opresoras no se esconden bajo los falsos escudos de “armas de dispersión”: apuntan 9mm a las cabezas y a los pechos de manifestantes cuyas únicas defensas son sus propios huesos y órganos. ¡Ya basta!, ¡ya basta! No es cuestión de gritárselo al gobierno, sino a nuestros propios dirigentes: ¡ya basta! ¿Hasta cuándo seguiremos yendo a una guerra contra asesinos endemoniados, armados con escudos de lata y piedras? ¿Ya no es suficiente sangre?, ¿o cuánta sangre pasa a considerarse necesaria para evaluar un cambio de rumbo? No funcionó. Hay que decirlo. No funcionó. A los megalomaníacos del Ejército no les ha conmovido en lo absoluto esta lucha desigual. Es incoherente, terco, y tonto, seguir poniendo la cara ante esbirros que sin contemplación disparan balas de muerte.

No es que no se ha conseguido nada, sí se ha conseguido, y bastante: son cada vez más los venezolanos que repudian al régimen, son cada vez más los organismos del Estado que apoyan la libertad, y son cada vez más los países que secundan nuestra causa; nada ha sido perdido, el esfuerzo no ha sido en vano, pero ha llegado la hora de decir ¡basta! ¿Cuál dirección vamos a tomar?, ¿cuáles medidas concretas vamos a ejecutar?, ¿hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que delincuentes comunes salgan a dispararle a gente inocente? [Puedes continuar leyendo el texto en nuestra web. Link en bio]

#Crónica, por: Ezequiel Abdala | @eaa1717

Los manifestantes lo interpretaron (y celebraron) como un buen presagio. Era una ventisca brava que soplaba en dirección a la Guardia Nacional y les devolvía todo el gas. Sin embargo, visto lo que vino después, es imposible no preguntarse si ese inusual y borrascoso viento que a las 3 de la tarde remecía los árboles y hacía volar en remolinos las hojas, no era más bien una advertencia, una especie de augurio sobre la desgracia que estaba a minutos de sucederse. Tras el ventarrón vino la lluvia, rápida y fuerte. Lo suficiente como para inundar Altamira Sur y hacer retroceder a la Guardia Nacional distribuidor abajo. Al escampar, entonces, llegaría la desgracia: acorralados por un grupo de manifestantes, efectivos de la Guardia Nacional abrirían fuego contra ellos, herirían a siete y asesinarían a Fabián Urbina.

El rumor de las balas se propagó pronto en Altamira Sur, donde los heridos fueron subidos en una camioneta. De momento, salvo el boca a boca, no había nada que nos confirmara a los que allí nos encontrábamos que efectivamente ello había sucedido. Sería una mano sucia, de la que pendía un rosario, la que nos mostraría seis casquillos de bala, dorados y letales, que entonces confirmarían que efectivamente había ocurrido lo peor.

No hubo mucho tiempo para meditarlo. Casi de inmediato comenzarían a correr, despavoridos, los manifestantes que se encontraban en el distribuidor; para encontrarse con otros, también despavoridos, que bajaban de la plaza, cubierta por una nube de gas blanco: los habían emboscado. Por un momento, la Avenida Sur Altamira (San Juan Bosco, de la Francisco de Miranda para arriba) estuvo cerrada por dos paredes de humo blanco, y dentro de ella, atrapados, cientos, quizás miles, de manifestantes aterrados a niveles que ni Hitchcock hubiera conseguido en su mejor época. [Puedes continuar leyendo el texto en nuestra web. Link en bio]

#Análisis, por @JuanSanoja: “La señora Ortega Díaz pretende convertir al Ministerio Público en un nuevo partido de la cosa esa llamada MUD”, escribió el domingo Tareck El Aissami en Twitter y puede que haya tenido razón. Aunque sólo parcialmente: Luisa sigue siendo chavista. Incluso, en una declaración controversial, le dijo a Vladimir Villegas hace semanas que no, que ella no era una adversaria política de Maduro, que su intención, pura y cristalina, era defender la Constitución, en otro intento por mantener su narrativa intacta: «Únicamente hago lo correcto. Mi motivación es hacer cumplir la ley». Con ese mismo hilo argumental –“Yo no tengo otra pretensión sino el respeto a la Constitución”–, y vestida de Carta Magna, se presentó ayer en el Ministerio Público para repetir algunas consignas (“Tenemos que ser consultados” / “Estaré trabajando para garantizar sus derechos”) y plantear nuevas discusiones (“¿Por qué no hay alimentos ni medicinas? Es importante que los fiscales contra la corrupción indaguen. Hay que dar respuesta” / “¿De dónde sale el dinero para las costosas marchas?”), en el clímax de un acto en el que trabajadores del MP de diversos estados del país apoyaron la gestión de la Fiscal General. El evento contó con personalidades como Nicmer Evans (“La mayoría de los que estamos aquí somos chavistas y estamos defendiendo la Constitución”) y la ex Defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez. Si Tareck El Aissami tuviese razón, el de ayer sería el discurso fundacional, la presentación de la candidatura, de la máxima representante de un nuevo partido político. Uno que agrupase a tanto chavista suelto y que rompiese con la bipolaridad de la política venezolana. Dijo Diosdado Cabello que a Ortega Díaz alguien le había metido en la cabeza que ella lideraría una transición, y aunque la Fiscal haya negado la teoría, en la Venezuela de los mil escenarios posibles la hoy aclamada abogada pudiese terminar inscribiéndose en el Consejo Nacional Electoral. El PSUV se ha movido rápido: ante la petición de Pedro Carreño, hoy el TSJ admitió la solicitud de antejuicio de mérito en contra de Luisa.

#JóvenesInformados: Lo de hoy ha sido tan impactante que a Néstor Reverol –ministro de Interior, Justicia y Paz– no le ha quedado otra que poner en práctica el deber ser de todo funcionario del Gobierno: decir la verdad. Ha sido a medias –“En la avenida Sur de Altamira a la altura del distribuidor se produjo un hecho irregular que está bajo investigación”– y maquillado con demasiados matices –“[En] la hipótesis principal dentro de la investigación iniciada se presume el uso indebido y desproporcionado de la fuerza”–, pero, como decimos, no le ha quedado otra que admitir que en la manifestación de la ‘derecha violenta y vendepatria’ los cuerpos de seguridad del Estado, destinados a defender a cada uno de los venezolanos, le han disparado a su pueblo. Y no le ha quedado otra porque hay tanta evidencia (foto y video) rodando por las redes y dándole la vuelta al planeta que la retórica (ya de por sí oxidada) del chavismo no ha encontrado falacia que usar: a Fabián Urbina (17 años) lo mató un balazo de la Guardia Nacional Bolivariana. Este lunes en Altamira hubo disparos a mansalva por parte de aquellos que se ufanan de propiciar la paz y el diálogo en nuestro país. Disparos que mataron a Fabián y que hirieron a (por lo menos) cuatro venezolanos más. A Reverol se le unieron Benavides Torres –comandante de la GNB que había declarado ayer que en Venezuela nunca más se sacaría la fuerza armada a la calle con armas de guerra para contener manifestaciones– y el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab, para hacer lo que nunca hacen: condenar las desgracias ocasionadas por el Gobierno. Tuvieron que hacerlo porque, arriesgando su vida, había un grupo de fotógrafos y periodistas que estaba decidido a contar la verdad: que la GNB mata a balazos. || Foto: @christianveron para @reuters.

#JóvenesInformados: En una emisión extra de #PreguntaCapriles, el gobernador de Miranda, cuyas denuncias han solido ser confirmadas por los hechos y parece tener buenas fuentes de información dentro del Gobierno, dio a conocer un plan para realizar allanamientos similares a los ocurridos en 'Los Verdes' de El Paraíso en horas de la madrugada de mañana. Concretamente, Capriles habló de Coche, La Candelaria, Santa Mónica, Altamira y Los Palos Grandes como las zonas donde a partir de las 4 de la mañana se llevarían a cabo estos procedimientos.

Según lo establecido en el Código Orgánico Procesal Penal (COPP) para realizar un allanamiento es requisito indispensable la orden de un juez, que debería contener los siguientes elementos:

1. Firma de un juez competente.
2. Identificación del procedimiento que se ordena.
3. Identificación de la autoridad que practicará el registro.
4. El motivo preciso del allanamiento, con indicación exacta de los objetos o personas buscadas y diligencias a realizar.
5. Fecha y firma de la autoridad que emitió la orden, la cual tendrá una duración máxima de 7 días.

Sin ello, el procedimiento es absolutamente I-LE-GAL. Tanto la Constitución como el COPP dan derecho a estar asistido por un abogado y dos testigos al momento de llevarse a cabo el allanamiento. Tomar fotos o grabar un vídeo del procedimiento también forma parte de los derechos que tiene la persona en casos así.

La principal recomendación es tratar de informar de inmediato a la mayor cantidad de gente posible (vecinos, familiares y medios de comunicación), intentar documentarlo todo y evitar provocar situaciones de violencia.

En en nuestra bio dejamos el link a un protocolo de actuación en caso de allanamientos, elaborado por el equipo legal de la Universidad de Los Andes (ULA), que es de lectura imprescindible.

#Opinión, por: @emmarincon

No podemos convertirnos en esclavos de la morbosidad y del sensacionalismo. No podemos permitir que algunos asesinatos transmuten en lo intranscendente por no haber registro visual. No debemos permitirle al gobierno que nos convierta en seres abominables, acostumbrados a la banalidad de una muerte cuya sombra ya no nos sorprenda.

Una estadística es un conjunto de números; una muerte tiene nombre, historia, querencias, costumbres, sueños, valores y lazos rotos dejados atrás. Por ello no podemos permitir que ese acto tan lúgubre se convierta en estadística. A veces resulta pesado tener que ser quién se pronuncie contra el clamor popular, pero no podemos dejar que los políticos y los medios de comunicación, sean del lado que sean, nos manipulen y nos lleven a pensar que algunas muertes valen más que otras.

Paola Ramírez, Juan Pablo Pernalete, Miguel Castillo Bracho, Paúl Moreno, Neomar Lander. Los registros visuales al momento de producirse sus desgracias han llevado sus nombres a ocupar portadas en diarios y revistas, y ha hecho que, inclusive, uno que otro político oportunista les otorgue a túneles y avenidas sus nombres para aumentar su registro de popularidad. Con esto no quiero decir que los Neomar, Juan Pablo, Miguel, Paúl, Paola o Armando Cañizalez no deban ser debidamente glorificados y sufridos, ¿pero es que acaso los otros muertos no merece el mismo homenaje? [Puedes continuar leyendo el texto en nuestra web. Link en bio]

#JóvenesInformados: Confirman asesinato de otro joven en medio de una protesta. Nelson Daniel Arevalo Avendaño (23) es el nombre de la víctima, que ingresó sin vida a la clínica Razetti de Barquisimeto. De acuerdo con el Ministro Reverol, la causa habría sido la explosión de un mortero, sin embargo las versiones de los diarios de la entidad dicen otra cosa. Tanto 'El Impulso' como 'El Informador' se refieren a un enfrentamiento con los cuerpos de seguridad, mientras que 'La Prensa' se aventura, citando a testigos, a responsabilizar a la GNB: "Funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana disparaban desde la sede del Saime y fue en ese momento cuando 'Dominic', como era conocido Nelson, recibió un impacto de bala en el cuello". La urbanización Club Hípico, a cuya entrada él y otros manifestantes montaron una barricada, había sido allanada varias veces durante las protestas. De momento, el Ministerio Público designó a la Fiscalía 6° de la entidad para investigar el caso y determinar exactamente qué fue lo que pasó || Tras desmontar barricada montada por jóvenes manifestantes, la GNB hizo el amago de allanar las torres del Saladillo en Maracaibo. Habitantes vivieron momentos de tensión y pánico || TSJ echó para atrás el Antejuicio de Mérito solicitado por la Fiscal contra varios magistrados || Diputado Pedro Carreño solicitó al presidente del TSJ prohibición de salida del país contra la Fiscal.

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