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Revista Ojo  Revista de espíritu joven | Periodismo, arte, cultura digital y creatividad | Caracas - Venezuela

https://www.revistaojo.com/2017/10/22/resena-los-ultimos-espectadores-del-acorazado-potemkin/

#Análisis | La incoherencia de la oposición vivió un nuevo capítulo el día de hoy luego de que los gobernadores electos por Acción Democrática hicieran lo que prometieron nunca hacer: juramentarse ante la Asamblea Nacional Constituyente. El acto, nauseabundo por demás, puede marcar un antes y un después en la política venezolana si se toma en consideración que Juan Pablo Guanipa, ganador en Zulia por Primero Justicia, decidió no someterse ante Delcy Rodríguez. La pregunta que ronda por la mente de millones de venezolanos en estas horas aciagas se la hizo Fernando del Rincón a Juan José (JJ) Rendón el viernes pasado en Conclusiones: ¿La MUD ha muerto? El consultor político –uno de los diez más influyentes del mundo– ya alertaba desde el año pasado sobre la fragmentación que ocurría en el seno de la Mesa de la Unidad Democrática. Una fractura que, como explica ahora, no tardaría en llegar: “En la Mesa nunca existió la Unidad. Eso es una Torre de Babel. Siempre lo fue. La MUD es una institución político-partidista que gira alrededor de agendas individuales, alrededor de personalismos, y no alrededor de la causa que, al final de todo, es Venezuela”. Para el estratega que llevó al poder a presidentes como Peña Nieto y Juan Manuel Santos, la Unidad estaba en un coma retardado y ya le tocaba, tarde o temprano, la eutanasia. Visto lo sucedido, puede que ese momento haya llegado. “Prácticamente, yo creo que sí (ha muerto). Las cosas que yo critiqué, que las hice en buen plan, era que debían abrirse a la sociedad, tener un plan único, poner las agendas individuales de lado, convocar más a la ciudadanía, entender al exilio, luchar en muchos frentes a la vez y comprender que estamos peleando no contra un gobierno serio, sino contra una mafia”. Toca gritar en coro, y con Roberto Gómez Bolaños en la memoria, ‘Y ahora, ¿quién podrá defendernos?’. Con PJ por aquí, AD por allá, Vente por acá, la oposición luce como un rompecabezas regado. ¿Surgirá un nuevo liderazgo? ¿Podrá un solo partido congregar a todo el antichavismo? ¿Qué pasará en el decisivo 2018? Por ahora, manda a decir Nietzsche que la MUD ha muerto.

#PortadasComentadas |
Una primera página digna de ocupar un lugar en la historia universal que escribió Borges: la de la infamia. Ayer, en el día de mayor circulación de la prensa, ‘Últimas Noticias’ salió a la calle con un titular que no por estúpido deja de ser menos grave: “La oposición se venga del pueblo”. Lo hizo tomando como base unas declaraciones dadas por Delcy Rodríguez, presidenta de la (f) Asamblea Constituyente, en la toma de posesión de Henry Rangel Silva como Gobernador de Trujillo: “Hay una especie de venganza que se ha desatado contra nuestro pueblo, y se ha activado una especie de guarimba económica para someter, a través de la especulación y los precios altos, al pueblo”. Nótese que Rodríguez es más bien vaga  al hablar (“hay una especie de”) y no nombra en específico a actor alguno. Pero de su propia cosecha, ‘Últimas Noticias’ dicta sentencia: “La oposición se venga del pueblo”. Así, sin más. Recuperando las viejas prácticas de los periódicos nazis, como el tristemente célebre ‘Der Stürmer’, que se pasó su existencia culpando a los judíos de todas las desgracias de Alemania, igual hace este panfleto: la mala –pésima– situación económica no es producto de 18 años de políticas erradas del gobierno, sino de una venganza de la oposición –que es muy mala e improbablemente poderosa– contra el pueblo –esa categoría siempre inocente y victimizable– que no votó por ella. De ese modo, criminaliza gravemente a un sector de la población y además exculpa a la revolución de sus amores. Una operación a cuyo frente está el director de ese periódico, Eleazar Díaz Rangel.

#Cine | Te arreglas para salir. Hoy tienes, junto a tu esposa, una cena en casa de unos amigos de toda la vida. Es uno de esos encuentros que se hacen cada tanto: comer, tomar y hablar. Que si los hijos bien, que si el trabajo también, que el país esto y que el futuro lo otro. Aparte de ustedes y los anfitriones, otras dos parejas están convocadas. A tu esposa y a ti les toca aportar el postre, a los demás les corresponde el vino. Llegan, saludan, echan uno que otro chistecito y empieza eso que llaman ponerse al día. Del grupo surge un lamento: cuando viajen este año, serán las primeras vacaciones sin Chiara y Diego, otra pareja amiga que se divorció porque la primera descubrió que el segundo estaba saliendo con una joven veinte años menor que él. Qué pena, qué lástima y sigue la reunión. Cambian los temas y al rato todos se sientan en la mesa: es momento de comer. “Qué cosa tan espantosa. Una familia destrozada por un mensajito”, suelta, al rato, uno de los presentes que aún no puede olvidar la desgracia de los divorciados. “Nada hubiese pasado si Chiara no revisaba el celular”, dice otro invitado, y se desata la polémica: que cómo va a ser culpa de ella, que qué descuidado es él, que si en el teléfono guardamos los secretos de nuestra vida, que esto y que aquello. En pleno alboroto, la dueña de la casa plantea una interrogante –“les pasó a ellos, pero, ¿cuántas parejas se destrozarían si uno de los dos pudiera mirar dentro del celular del otro?”– y, para perplejidad del resto de los presentes, propone un juego: “Como ninguno tiene secretos, pongamos todos los teléfonos sobre la mesa y, durante la cena, cualquier llamada, Whatsapp o mensaje, vamos a leerlo o escucharlo juntos”. Este es el escenario que plantea, durante los primeros 15 minutos, la película italiana ‘Perfetti sconosciuti’, una extraordinaria comedia dramática que se desarrolla, casi en su totalidad, entre el comedor y la cocina de un apartamento. Escrita y dirigida por Paolo Genovese, esta cinta de diálogos extraordinarios y reflexiones existenciales merece ser recomendada y nunca ‘spoileada’. ¿Cómo terminará el invento de la dueña de la casa?

#Literatura, por: @eaa1717 |

Antes de que los guionistas y productores de ‘The Big Bang Theory’ se inventaran a Sheldon Cooper, ya Ana Teresa Torres lo había puesto a protagonizar una buena novela a finales de los noventa. ‘Los últimos espectadores del acorazado Potemkin’ se llama, fue publicada por Monteávila, puede todavía conseguirse –con algo de dificultad– en algunas librerías de Caracas, y, sobre todo, leerse y disfrutarse con bastante provecho.
La protagoniza un hombre muy particular, serio, lógico y estructurado que una noche entra a una tasca llamada ‘La Fragata’ y se sienta (lo sientan) con una desconocida (tan o más particular que él) que lo convence de volverse a ver al día siguiente, a partir del cual inician una rutina de encuentros y conversaciones en los que se van contando un poco de su vida pero sobre todo reconstruyendo las de otras personas –la ex esposa del protagonista, su hermano guerrillero, unas espías rusas que viven en Francia–, que pasan a ser personajes comunes entre ambos y sobre cuyos destinos comienza a haber más dudas que certezas, lo que da pie a una especie de juego detectivesco y de intriga, que acerca (un poco) a este libro al género de la novela negra. [Puedes continuar leyendo el texto en nuestra web. Link en bio]

#Análisis, por @juansanoja | Por insólito que parezca, 2017 puede terminar siendo un gran año para el chavismo. En 2015 recibió una paliza, en 2016 le huyó al voto y en 2017 todo indicaba que, por A o por B, quedaría groggy. Pero el PSUV aguantó la embestida y ahora, a dos meses de 2018, es la MUD la que luce aturdida, perdida, yendo a la deriva. Visto en retrospectiva, Nicolás Maduro acertó la estrategia. “Anuncio que, en uso de mis atribuciones presidenciales como jefe de Estado, convoco al poder originario para que la clase obrera y el pueblo, en un proceso popular, llame a una Asamblea Nacional Constituyente”, gritó el primero de mayo desde la avenida Bolívar. Había pasado un mes desde que el Tribunal Supremo de Justicia, con su interpretación revolucionaria de la ley, pretendiese, por fin, terminar de pulverizar al Parlamento. Al gobierno aquel tiro le salió por la culata y el país, que estaba dormido, salió a protestar por mil y un razones. Cuatro semanas más tarde, Nicolás hizo de mago y sacó una elección del sombrero. Con el paso del tiempo, a medida que se acercaba el 30-J, la gente dejaría de protestar por comida, medicinas, seguridad y un país mejor. Ahora lo haría en contra de su invento, en contra de la Constituyente. Distorsión, ilusión y victoria. Porque no es que los venezolanos olvidaran una crisis que aún los carcome, es que la narrativa de la oposición volvería a tomar forma de promesa incumplida: juraron detener la Constituyente, y la Constituyente no se detuvo. “Nosotros subestimamos la locura de quienes están en el poder. Uno de los errores que cometimos como dirigencia fue ese: teníamos que haber dado un mensaje claro de que la lucha no se debía parar a pesar de que se instalara la ANC”, reconoció Freddy Guevara el 21 de agosto en Circuito Onda. La lucha se paró, la calle se enfrió y el PSUV triunfó. Con la MUD desconcertada, el gobierno aprovechó para hacer las regionales lo más pronto posible. Entre dudas y temores, la oposición aceptó ir a los comicios y, por volver a subestimar el escenario, se llevó la segunda derrota del año. El truco había funcionado.

#Opinión, por @eaa1717 | Son los signos de estos tiempos, qué le vamos a hacer. Si ‘El Secreto’ es un best-seller planetario y Hermes Ramírez es escuchado con autoridad de catedrático, ¿por qué habría de extrañarnos que la clase política se contagiara, también, de ese ‘wishfull-thinking’ cuya aura (fantasma es ya un término muy pasado de moda y negativo) recorre no solo Europa sino el mundo entero? Si el chavismo se hizo santero-palero-africano, la oposición se volvió positiva-buena-vibra-voluntarista-entusiasta-y-energética (que no enérgica, desgraciadamente), y por eso va repetidamente y en condiciones inaceptables a elecciones viciadas, regidas por un cuartero de delincuentes electorales que hacen trampa por activa, pasiva y perifrástica. ‘Pero no importa, somos los que flinchy, y a punta de pensamiento positivo, esfuerzo y voluntad superaremos todos los obstáculos que nos pongan, sin denunciarlos mucho para que nadie se desanime, porque lo importante, lo verdaderamente importante, ya se sabe, es tener el ánimo arriba y participar con entusiasmo en la fiesta electoral. Que nos inhabiliten a todos los candidatos que quieran, que no cambien nunca el tarjetón, que modifiquen a conveniencia los circuitos, nucleen las mesas, cierren los centros donde ganamos; todo eso nos lo aguantamos, no importa. Que obliguen a nuestros electores a trasladarse, en buses que luego asaltan, a centros rurales donde los vuelven a asaltar, que les hagan pasar mil y un trabajos, que los colectivos los amenacen y amedrenten, que los golpeen si quieren, que hagan eso y más, peor para ellos, al venezolano le gusta el voto, se vuelve loco por una papeleta, nunca le dice que no a una elección y mientras más difícil mejor’. Palabras más, palabras menos, esa es la falaz propuesta, que inevitablemente termina por estrellarse contra los hechos, que, al igual que los números, son tercos, categóricos y simples: ir a elecciones con un árbitro en contra, sin garantías y en medio de un sistema totalitario, es un ejercicio inútil, por más ilusión, mente positiva, buenas vibras y ganas que le pongan los líderes –¿o son ya gurús?– que tenemos al frente.

#Entrevista | En un país polarizado hasta la médula, Pedro Luis Pedrosa es uno de los pocos intelectuales venezolanos que diserta sobre una tercera vía. De verbo mordaz, este consultor político con experiencia en Colombia, Panamá y México se ha dedicado en los últimos tiempos a difundir una tesis tan polémica como estremecedora: la oposición y el gobierno no son enemigos, sino cómplices. A través de su programa en Radio Capital y de entrevistas en medios internacionales, el también profesor universitario se ha metido con Raimundo y todo el mundo. Sin guardar las formas, sin cuidar los signos de puntuación y los acentos, sin miedo a caer mal y ser odiado, con insultos y grosería de por medio, Pedrosa ha convertido sus redes sociales en una base militar que dispara contra el gobierno, dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática y seguidores acérrimos de la oposición venezolana. Su alharaca tuitera contrasta con el docente que, en el aula, es capaz de dialogar y debatir, ahora sí cordialmente, con cualquiera que piense distinto. Pedrosa tiene una maestría en Relaciones Internacionales, una especialización en Derecho y Política Internacional y recientemente estuvo nominado a los Napolitan Victory Awards, premios de asesoría política para consultores de habla hispana que se entregan en Washington D.C. En Revista OJO conversamos con el controvertible consultor y esto fue lo que nos dijo: [Link en bio]

#JóvenesInformados | Antes del parto, en el parto y después del parto. Como en las preces del rosario, el CNE tiene capacidad de hacer fraude en cualquier momento de la elección, como lo acaba de demostrar lo sucedido en Bolívar, donde los resultados de 11 mesas fueron forjados y le agregaron 2.066 votos al candidato Justo Noguera (un militar retirado acusado de violar los derechos humanos y cuyos bienes en EEUU, país al que tiene prohibida la entrada, se encuentran congelados) en detrimento de Andrés Velásquez. Se trata de un hecho escandaloso y grave que en cualquier país serio valdría la impugnación del proceso, y la destitución, enjuiciamiento y prisión de las rectoras y demás responsables, ya que fue el organismo comicial quien lo cometió. En este caso concreto, hubo 11 máquinas en el estado Bolívar que no transmitieron los datos, por lo que fue menester cargarlos manualmente; en ese momento, los encargados de hacerlo (los empleados del CNE) se fabricaron 2.066 votos para Noguera, que son, finalmente, los que le dan la “victoria”, que se produce por una “diferencia” (ficticia) de 1.471 votos. Vale acotar, además, que en el caso de Bolívar, el candidato Francisco Sucre, de Voluntad Popular, sacó 3.878 votos. El detalle está en que Sucre había renunciado a su candidatura a favor de la de Velásquez pero el CNE no permitió su sustitución ni modificó el tarjetón electoral.  De ese modo, no han sido los ciudadanos con su voluntad sino el CNE con su trampa, quienes han terminado eligiendo al gobernador del estado Bolívar. “Todas las inconsistencias numéricas fueron detectadas. Delincuentes electorales: llegaron al extremo de fabricarse votos, [pero] los atrapamos con las manos en la masa. ¿Qué creían? ¿Que no teníamos las actas? Quienes forjaron las actas son reos de delitos”, escribió en twitter Andrés Velásquez, quien lleva desde el domingo peleando su gobernación y ha venido a Caracas, actas y pruebas en mano, a denunciar ante la AN y organismos internacionales el escandaloso fraude cometido en su contra.

#Literatura | Exactamente 62 años se cumplen hoy de la muerte del filósofo y ensayista español José Ortega y Gasset, una de las mentes más lúcidas de la España del siglo pasado y quien dejó al mundo una vasta e interesante obra cuyo sello característico se encuentra en ese estilo entre sencillo y literario, repleto de metáforas y frases ingeniosas, que le permitió llegar y hacerse entender por el gran público. Es precisamente la que encabeza esta entrada (“Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo”), una de las más célebres y populares del autor, que nos viene en un momento más que oportuno, justo cuando producto de un discurso político cuya base no era otra sino un voluntarismo tan optimista como estéril que pretendió prescindir de la circunstancia, la sociedad democrática que resiste a la dictadura ha sido derrotada. Nos referimos, en concreto, al planteamiento de ir a votar sin importar las condiciones y aun sabiendo que el árbitro estaba en contra, poniendo toda la esperanza en el acto de votar ‘per se’. Ante ello, la lucidez de Ortega y Gasset aparece tremenda: el yo no puede prescindir de la circunstancia, y por tanto tampoco el voto de las condiciones. Hacerlo es una insensatez y muchas veces –lo estamos sufriendo– un suicidio. De allí la importancia de la segunda parte de la frase: “y si no la salvo a ella no me salvo yo”, que quiere decir, para seguirlo explicando con la Venezuela electoral, que si no se modifican, se cambian y se arreglan las condiciones electorales (la circunstancia) no se podrá, no habrá manera, de salvarnos: ni al voto, ni al país, ni a nosotros. O puesto al revés: que si queremos salvar a Venezuela por la vía electoral (como parece quererlo la mayoría y lo proclaman siempre los políticos) no sirve seguir participando en elecciones prescindiendo de las condiciones. Más claro no canta un gallo ni escribe un filósofo popular.

#JóvenesInformados | La campaña electoral (y la censura) hicieron que pasara por debajo de la mesa, pero el pasado jueves la Fiscal Ortega publicó en su cuenta de twitter una auténtica bomba informativa: la confesión de Euzenando Prazeres de Azevedo, ex presidente de Odebrecht en Venezuela, sobre el financiamiento de la constructora brasilera a la campaña presidencial de Nicolás Maduro en 2013. En el video, grabado en la sede de la Procuraduría brasileña, en presencia de dos procuradores del estado y de los abogados de Prazeres de Azevedo, el ex presidente de la constructora, revela haber aportado $35 millones para la campaña de Maduro. Según el relato de Prazeres de Azevedo, la operación se produjo por medio de un intermediario, Américo Mata, quien fue enviado por el equipo de Maduro para solicitar el dinero. Mata es un contador de la UCV que ha ocupado distintos puestos en la administración pública, ligados, todos, a Elías Jaua –secretario general del INCE cuando Jaua era Ministro de Economía, presidente del Banco Agrícola cuando Jaua era Ministro de Agricultura, Director General de Seguimiento y Control de Políticas Públicas de la Vicepresidencia cuando Jaua era Vicepresidente–. “Este señor me buscó y acordó un encuentro conmigo. Nos reunimos varias veces (…) Él sabía de nuestro negocio y del tamaño de nuestras operaciones, y me pidió la contribución para la campaña de Maduro (…) él pidió 50 [millones de dólares] y yo acordé pagarle 35 (…) el señor Mata me dio garantía de que si el presidente Maduro ganaba, él continuaría colocando las obras de Odebrecht como prioritarias (…) entonces negociamos y yo acepté pagar y fueron liberados esos recursos para él [Maduro] durante su campaña”. No es el primer hecho de corrupción en el que Maduro está implicado con Odebrech: su nombre aparece también en el caso ‘Lava-Jato’, en el que la publicista Mónica Moura declaró bajo juramento haber recibido $11 millones en efectivo en la sede de la cancillería de manos de Maduro para pagar su trabajo en la campaña de la reelección Chávez en 2012, dinero que provenía de Odebrecht de la constructora Andrade Gutierrez. Por menos de eso, el ex presidente de Perú está preso.

#JóvenesInformados: Tras escuchar el décimo “Partido… Socialista… Unido… de Venezuela” pronunciado por Tibisay Lucena, María Corina Machado habrá esbozado media sonrisa, levantado las cejas y cerrado sus ojos. Habrá recordado los eventos por los que el país ha pasado durante el último año y su mente puede que haya empezado a repetir hasta el cansancio el ya célebre ‘Se los dije’. Habrá evocado, también, varios de los tuits en los que ha sido insultada, varias de las conversaciones en las que ha sido condenada, muchos de los momentos en los que se ha sentido sola, y también derrotada. Puede que haya asimilado con tristeza el error de muchos de sus amigos y compañeros y sentenciado en su conciencia a varios líderes opositores. Supo desde ese instante, eso sí, que en los próximos días tendría su momento y que de su mensaje dependería el futuro de Vente Venezuela. Hoy, martes 17 de octubre, María Corina Machado ha salido a la carga para disparar contra propios y extraños. “Este fraude no solo es responsabilidad del CNE, sino también de cogollos que aceptaron estos términos”, aseguró luego de citar una frase dicha por Almagro en su mensaje post regionales: «Es muy claro que cualquier fuerza política que acepta ir a una elección sin garantías se transforma en elemento esencial del eventual fraude y demuestra que no tiene reflejos democráticos como para proteger los derechos de la gente». Convencida de las decisiones tomadas en el pasado, María Corina no sólo atacó a la MUD, sino que pidió disculpas por no ser más firme y contundente a la hora de comunicar su mensaje: nada podía salir bien en las elecciones del 15-O. Luego de escuchar lo que Machado vislumbra para el futuro – “es la hora de una nueva unidad, pasar de un grupo de cogollos a la unidad ciudadana”–, es momento de recordar la pregunta que le hicimos a la dirigente en agosto de este año: ¿Tiene la fuerza María Corina y Vente Venezuela para capitalizar y agrupar a todas esas personas que, como ella dice, hicieron un mandato el 16J y esperaban una ruta diferente? ¿Están en la capacidad para convocar manifestaciones multitudinarias sin el apoyo de los otros partidos? [La entrevista completa en web. Link en bio]

#Editorial | Saint Exupery lo escribió, y los venezolanos lo estamos confirmando: lo esencial es invisible a los ojos. De otra forma no se explica cómo el día de ayer comenzaron a aparecer y a proliferar cualquier cantidad de análisis (publicados, algunos, por medios de prestigio) que intentan explicar la derrota de la oposición con base en la abstención electoral. Calculadora y lápiz en mano, encuestólogos, adivinadores, politólogos, expertos y periodistas han comenzado a diseccionar municipios, examinar circuitos, descomponer parroquias, y escudriñar los números del CNE (dándolos por buenos), cual si estuviéramos en cualquier democracia occidental. Es allí cuando 'El Principito' de Exupery sonríe con satisfacción: lo esencial es invisible a los ojos. A algunos, pero no al de esta revista. Lo esencial, en las elecciones venezolanas, se llama CNE, que está presidido por unas señoras que tienen el periodo vencido, cobran un sueldo que la mayor parte del tiempo no trabajan, y no disimulan su carácter partidista; un CNE que si nadie lo vigila tiene la capacidad de fabricarse un millón de votos -Smartmatic dixit-, que para estas elecciones -que movió de fecha arbitrariamente por lo menos 3 veces- contrató a dedo y sin licitación a la empresa argentina Ex-Clé, que no permitió a la oposición la sustitución de candidatos hecha en el plazo legal correspondiente, que no modificó el tarjetón electoral, que a última hora reubicó 274 centros en los que ganaba la oposición, que nucleó 51 puntos de votación (también de mayoría opositora), que se hizo la vista gorda ante el ventajismo oficial en el Sistema de Medios Públicos, que no dijo nada sobre la entrega –pública y en cadena- de recursos por parte del Ejecutivo (presidente y ministros) a candidatos oficialistas, que prescindió del uso de tinta indeleble e, incluso, de los acompañantes de la siempre amiga UNASUR (a los que sustituyó por los del “Consejo de Expertos Electorales para Latino América”), que no cerró las mesas a tiempo, y que, en definitiva, si queremos hablar de abstención, es el gran responsable de que, asqueados e indignados, un grupo de ciudadanos haya decidido, lógicamente, no votar.

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