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marikowskaya marikowskaya

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Marikowskaya  ⚜️ Makeup, beauty, fashion & lifestyle 🐣 Twitter: Marikowskaya 📹 Youtube Channel: Marikowskaya 📬 maricarmenhpacheco@gmail.com 💥 NEW VÍDEO! 👇🏻

https://youtu.be/An9_PVt1Lmo

Si vierais la cara que se me ha quedado esta mañana cuando hemos llegado a las 11:00 a la playa y he visto que... ¡no había mar! 😱.
La marea baja y no sube hasta bien entrada la tarde, justo cuando el sol comienza a ponerse 🌅.
Nos hemos tumbado a tomar el sol y leer, pero con este calor africano es imposible mantener el tipo con semejante secarral en el horizonte. Te puedes bañar, por supuesto, sólo hay que recorrer estas plataformas de madera y zambullirse en las aguas turquesas.
El Mar Rojo es transparente, pero transparente de verdad. Da igual cuánto camines y a qué profundidad te encuentres, siempre vas a ver el fondo y sus miles de peces como si mirases a través de un cristal 🐠.
Destino ideal para los amantes del buceo, entre los que yo no me incluyo 🤣.

Aquí estoy en el increíble templo de Hatshepsut, intentando ignorar las sugerencias de dos "vigilantes" que no paran de insistirme que pose con los brazos cruzados en el pecho.
Un gesto que en principio puede parecer inocente, pero que tiene como único fin molestar al viajero en busca (y captura) de una propina.
Mientras paseas por los monumentos, estos vigilantes comienzan a florecer a tu alrededor como setas, intentando captar tu atención para indicarte dónde está la grabación de Ramses II, en qué sitio puedes hacer una foto o aportando cualquier dato superfluo que tú, por supuesto, no has pedido. Por el mero hecho de prestarles un segundo de atención para no resultar descortés, intentarán que les acompañes detrás de cualquier columna para pedirte dinero por los servicios prestados.
Sus sueldos son irrisorios y las condiciones del trabajo nefastas, pero con este modus operandi lo único que fomentan es el mal humor y el enfado del turista. Creo que no soy la única que quiere maravillarse en paz, sintiendo el murmullo de las pisadas en la arena y nada más.
Aun a riesgo de ganarme que un vendedor a la salida de un templo me llame rácana, una señora me agarre de la camiseta repitiendo "¿y bien?" como un mantra sin soltarme o me bufen antes de alcanzar la salida, he venido a Egipto a ver lo que hasta ahora sólo había podido imaginar, no a comprar.
Y con este pequeño desahogo espontáneo os deseo buenas tardes. En otra foto os contaré más cosas sobre la faraona Hatshepsut, no merece compartir protagonismo con madie más 😌

Esta soy yo saltando entre los colosos de Memnón. Su altura llega hasta los 18m, pero lo más sorprendente es que estas figuras, hoy solitarias, no eran más que una pequeña parte del mayor templo construido en Egipto (compitiendo con Karnak, sí).
Se levantó en memoria de Amenhotep III, el abuelo de Tutankamón, Tuti para los amigos.
Lo que más me gusta de ellos es su "historia paralela". Me resulta muy curioso e interesante saber que en la época grecorromana el turismo ya era incipiente y que este lugar ya era uno de los destinos más atractivos para la incombustible curiosidad humana.
Los griegos, sin pensárselo dos veces, atribuyeron a Memnón estas estatuas, talladas en su día con un único bloque de 1000 toneladas.
La piedra, probablemente agrietada tras el terremoto del año 27ac, emitía un particular silbido al alba, el cual identificaban como la llamada de Memnón a su madre, Eos, la diosa de la aurora.
Por la mañana, al despuntar los primeros rayos, el sol calentaría la piedra llena de rocío, haciendo que las partícilas de arena se rompieran en su interior.
Durante los primeros alardes de restauración de nuestra Historia, Séptimo Severo reparó las estatuas y el quejumbroso saludo del rey asesinado por Aquiles fue silenciado para siempre.

Aunque Giza y Abu Simbel son dos de los principales destinos de cualquier amante de Egipto, confieso que lo que a mí me volvía loca (casi literalmente) era (y es) Luxor.
Ayer visitamos el templo de Edfu a las 6:30am con el propósito de haber vuelto al barco a las 8:00am para que éste pudiera zarpar hacia la antigua y gloriosa Tebas. El tiempo estaba minuciosamente milimetrado para llegar antes de que el templo de Karnak cerrase sus puertas, ya que en el camino tendríamos que remontar el desnivel del río en Esna y, dependiendo de cuántos barcos hubiera delante de nosotros, el tiempo correría a nuestro favor, o no. El retraso de 35 minutos de un grupo de turistas me tenía preocupada y sólo pensaba en estrangular a ese puñado de tardones que habían preferido dormir un poco más en lugar de cumplir con los horarios. Por suerte para todos, la sangre no llegó al río (🤣) y a las 16:00pm ya estábamos atracando en el puerto de Luxor con mi corazón latiendo a mil por hora. La ciudad es tal y como la imaginaba: infinitamente más tranquila que El Cairo y con un encanto que la hace diferente a cualquier otro sitio que haya visto jamás. No hay edificios excesivamente altos y su decadencia tiene el poder de transportarte en el tiempo, algo que en otros lugares de Egipto sólo consigue sobrecogerte el alma. El plato fuerte de la tarde (para mí) fue el templo de Luxor, construido por Amenhotep III (padre de Akenatón) y Ramses II (creo que no necesita presentaciones).
Dejando a un lado el efecto espejo de esta foto, el templo original lucía con dos obeliscos erigidos por Ramses II y que a Mehemet Alí le pareció buena idea regalar a Francia en 1830.
Si habéis estado en París, seguro que el obelisco que engalona la plaza de la Concordia no ha pasado desapercibido ante vuestros ojos.
Primero se desmontó el derecho (visto desde fuera), tardando casi tres años en llegar a su destino.
Por suerte, el segundo obelisco jamás salió de Egipto y, paradójicamente, fue oficialmente "devuelto" por el presidente galo en la década de los 80.
En agradecimiento, Egipto recibió el reloj que se puede ver en la torre de la Mezquita de Alabastro de El Cairo y del que se dice que nunca funcionó.

¡Estoy viva! 🙌🏻.
La jornada de hoy comenzó a las 5:30am en Luxor, aunque aquí me veis en el templo de Karnak que visitamos ayer.
Como ya os dije, es el más grande de todo Egipto y es imposible verlo por completo si sólo se pasan dos días en la ciudad.
En su interior, entre otras cosas, encontramos un escarabajo de granito rosa gigante y, según dicen, si pedimos un deseo mientras le damos 7 vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj éste se cumplirá. Yo, por si acaso, pedí dos: volver a Egipto y otro que quedará entre Jepri y yo. A Ángel no le dejé acercarse, por si las moscas... (👶🏼).
Después de casi 6 horas de visitas culturales hemos atravesado el desierto para llegar a la costa del Mar Rojo.
Cuando contraté el viaje fue una recomendación de la agencia, pero, ahora, después de todo lo vivido, siento un poso de tristeza y cierto arrepentiemiento. No porque el Mar Rojo no vaya a resultar un destino interesante, sino porque, quizá, podríamos haber aprovechado mejor estos tres días entre ruinas y tesoros.
Horus dirá 👁.
¡Feliz tarde!

Hoy os doy las buenas noches con esta foto de uno de los rincones del templo de Karnak, el más grande de todo Egipto. No sé cuánto tiempo será necesario para verlo (detalladamente) por completo, pero ya os garantizo que dos horas no son suficientes para cubrir los 2 kilómetros cuadrados que tiene su superficie.
Este espacio estuvo construyéndose alrededor de 2000 años, eso sin contar las restauraciones a las que ha sido (y sigue siendo) sometido hoy en día. Es por eso que muchos lo llaman "el templo de los 4000 años".
En su interior encontramos las obras de diferentes faraones, siendo la más antigua la capilla de Sesostris I, aunque la parte más importante es el templo dedicado a Amón, el mayor edificio religioso que se ha construido jamás.
La estatua que me acompaña es la de Ramses II que, cómo no, se encargó de dejar su "firma" en todos los rincones pudo.
Lo más interesante es poder presenciar la evolución del arte y arquitectura egipcios, ya que la mayoría de faraones no dejaron pasar la oportunidad de aportar su granito de arena en forma de inmensos bloques de piedra: la avenida de esfinges con cabeza de carnero, obeliscos, pilones, columnas de 20 metros o el escarabajo de la suerte que custodia el lago.
Como bien dijo Amelia Edwards (fundadora de la "Egypt Exploration Fund"): "Sobre este lugar se ha escrito mucho y se ha reproducido en numerosas pinturas; pero ni la escritura ni el arte pueden dar de él más que una pálida y menguada impresión... El tamaño es excesivo; el efecto demasido tremendo, y la sensación de la propia estupidez, pequeñez e incapacidad demasiado absoluta y apabullante".
Ipet-Sut, "el más querido de los lugares", os está esperando ✨

Aunque el día de mi boda llegué media hora tarde (pero ésta es otra historia que ya os contaré) me gusta ser puntual, MUY puntual.
Eso sí, no imaginaba que en Egipto la gente (al menos con la que hemos tratado de cerca) también lo fuera. Cuando el guía te cita a las 6:00 se da por hecho que llegarás a las 5:55, como muy tarde.
Los ratos libres también están rigurosamente conometrados: 10 minutos para fotos, pero mejor si son 9.
El reloj que he traido a este viaje es un nuevo lanzamiento de @danielwellington, #ClassicPetiteAshfield, que salió al mercado este 12 de septiembre, mi aniversario (o el antiguo, ¿cuál tengo que celebrar ahora?). Tuve la suerte de recibirlo un día antes para poder incluirlo en la maleta. Como os conté hace un par de semanas, con el código "marikowskaya" obtendréis un 15% de descuento en su web #danielwellington 🕰.
En esta foto hay muchas cosas que me gustan además del reloj. Aún tenía la manicura del día B casi intacta. Me la hizo mi amiga @themakeupstatement con el esmalte Bubbles Only de Essie.
También llevo mi anillo de compromiso, el que me regaló Ángel el 12 de septiembre de 2016 😌.
Y, por supuesto, están tres de las pirámides de Giza.
Algunas me habéis escrito para decirme que creíais que eran lisas y que os ha sorprendido ver sus "escalones".
Las películas no nos han engañado (o al menos no del todo), ya que las revistieron de piedra blanca para que el sol se reflejara en ellas (en la de Kefren podemos ver aún un pequeño "sombrero").
Hasta el siglo XVIII los egipcios no fueron conscientes de la importancia de su patrimonio y, por terrible que nos parezca, usaron las pirámides como canteras para nuevas construcciones.
Pero yo con esta imagen congelé este día para la eternidad ♥️

Las que me conocéis sabéis que soy un ave nocturna, pero ayer, después de pegar un brinco de la cama a las 2:50am, caí rendida en la cama sin daros las buenas noches. Y más sabiendo que hoy el despertador sonaría a las 5:50am.
Mi intención era enseñaros esta foto del Templo Kom Ombo, también de estilo griego (como el de esta mañana). Aquí podéis apreciar el mimo con el que fueron esculpidos los capiteles, combinando la forma de las dos flores más importantes para Egipto: el loto y el papiro.
Es el único espacio sagrado dedicado a dos deidades: al dios local Sobek (cocodrilo) y a Haroeris (Horus el Viejo, un halcón). Los grabados de las paredes son espectaculares, muy profundos en la piedra, creando un juego de luces y sombras maravillosamente hipnótico. El padre de la famosa Cleopatra fue quien terminó la mayor parte de la decoración.
Su situación, junto a la ribera del río, permitía ver a los majestuosos cocodrilos tomando el sol en la orilla, como si conocieran el verdadero significado de los jeroglíficos que engalonaban los muros que los observaban en silencio.
A pocos kilómetros se encontró un cementerio de cocodrilos donde se enterraban los que habían sido elegidos para permanecer en el templo y ser venerados como un dios más.
Al lado se ha abierto un museo en el que se encuentran algunas de estas momias, varias tumbas de arcilla, incluso sus ajuares.
Muchas me preguntáis si hemos podido ver ya algún cocodrilo en nuestro crucero, pero, lamentablemente, esto es imposible hoy en día. Con la construcción de la Alta Presa que os comenté en la anterior foto, el río ya no tiene cocodrilos, puesto que todos han quedado confinados en al lago artificial Nasser. Sin duda alguna, en un lugar muy lejos del esplendor del que sus antepasados gozaron mientras sus duras escamas gobernaban las aguas del Nilo.
🐊

Ya de vuelta de nuestra primera excursión del día: el templo de Edfu, dedicado al dios Horus.
Es el templo mejor conservado de Egipto, ya que está prácticamente completo. ¿La pega? La comunidad cristiana, en contra del paganismo, se entretuvo en picar la mayoría de inscripciones de su interior cuando comenzó a asentarse en la zona. Da una pena inmensa contemplar un monumento tan importante con estas cicatrices tan antiguas que sólo hablan del gran lastre de nuestra Historia: el odio. Imagino cómo podría verse en sus días de máximo esplendor y se me estremece el alma.
Se construyó en el ocaso de la civilización egipcia, bajo las dinastías de origen griego (en concreto fue Ptolomeo III quien lo ordenó). Se percibe un cambio en el arte, sobre todo en los capiteles, más elaborados y ornamentados, en aras de la belleza y la simetría. Los antiguos egipcios, pese a elevar enormes estatuas de piedra para demostrar su grandeza y poder, nunca construían de modo decorativo, todo tenía (y tiene) un sentido, sin embargo, la cultura griega y romana sí que deja fluir el arte en búsqueda de la esa perfección transformada en belleza para el deleite de nuestros sentidos.
Ahora sí, buenos días 😊

Cuando se construyó la Gran Presa en los 60s, hubo que actuar muy rápido para que las consecuencias no fueran completamente catastróficas.
Con esta obra el nivel del agua subiría entre 60 y 90 metros de altura, destruyendo el pueblo nubio e inundando algunos de los restos arqueológicos más impresionantes del mundo.
Entre ellos se encontroban los templos de Ramses II y Nefertari. Trabajando contra reloj, se desmontaron en orden de importancia y volvieron a reubicar lejos de las terribles fauces del Nilo (o de sus políticos). Si nos fijamos detenidamente, se pueden ver las líneas limpias que descompusieron al Gran Faraón en un puzzle para convertirlo, finalmente, en un dios eterno.

🌞A B U S I M B E L 🌞.
Esta foto me gusta especialmente. Ángel no sólo ha conseguido reflejar mi felicidad, sino que parece que me encuentro en casa y estoy invitándoos a verla con los brazos extendidos 😌.
Es el Templo de Hator (representada como Nefertari), bastante más pequeño que el de Ramses II (el cual os enseñaré después).
Las estatuas que nos reciben en su fachada esculpida directamente en la roca miden 10 metros de altura y representan a Ramsés y su Gran Esposa Nefertari, incluidos algunos de sus hijos.
Uno de los detalles más destacables es que Nefertari tiene el mismo tamaño que Ramsés, cuando lo habitual es que la mujer sólo llegue a sus rodillas.
Un gesto que en pleno siglo XXI nos puede parecer poco importante, pero que refleja la trascendencia que esta mujer tuvo en el Antiguo Egipto y en la Historia.
Poseía una mente privilegiada en muchos aspectos, ejerciendo un papel clave en el conflicto egipcio/hitita. Las cartas que escribió al emperador hitita y a su esposa propiciaron el primer Tratado de Paz del que se tiene constancia, trayendo consigo la tranquilidad al pueblo egipcio (al menos en ese frente).
No se sabe a ciencia cierta si murió antes de que este magnífico templo fuese acabado, pero lo que está claro es que no asistió a su inauguración oficial.
Es una pena que el del gran Ramses II acapare todas las miradas siendo el objetivo de la mayoría de turistas, pues el interior de éste, mucho más pequeño y humilde, es una auténtica joya.
En su entrada podemos encontrar esta dedicatoria del faraón: "[...] Una obra perteneciente por toda la eternidad a la Gran Esposa Real Nefertari-Merienmut, por la que brilla el Sol."
Y vamos que si brilla.

Amanecer en el desierto 🌅

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